España se sitúa en tercera posición en el podio de los empleados europeos más estresados. Por su parte, nuestras enfermeras se colocan a la cabeza de este mismo ranking dentro de nuestro país. Los profesionales de Enfermería son, por tanto, los españoles que más sufren el síndrome de ‘burnout’.
Según datos de la Agencia Europea de la Salud en el Trabajo (OSHA), el 22% de los empleados en Europa padece tal inquietud y nerviosismo debido al trabajo que afecta a su salud física. Esta tensión laboral es la causa del 60% del absentismo, el problema sanitario más extendido en los empleos.
Además, según el informe realizado por la European Depression Association (EDA) el 20% de los europeos ha sufrido depresión en algún momento de su carrera profesional. Y se prevé que el dato empeorará en los próximos años debido a la crisis. Las reformas laborales en países como España, Italia y Francia agravarán este problema de salud, alerta la EDA, que calcula que la depresión alcanzará a 30 millones de asalariados en toda Europa. Estamos en un momento en el que a los empleados se les exige más pero se les da menos, hay más inseguridad y más contratos temporales.
Los españoles, con un 21% de 'quemados', son los terceros de la UE que peor llevan la tensión en los centros de trabajo. Hablamos del síndrome de burnout, que es lo que comúnmente llamamos 'estar quemado'.
Existen varios colectivos de riesgo: docentes, policías, pilotos, bomberos,... Pero son los enfermeros los que se encuentran a la cabeza del ranking de profesionales afectados por el burnout. Según datos del Ministerio de Trabajo, el 47% de los profesionales de Enfermería sufren síntomas de este síndrome. Los servicios hospitalarios con mayor número de empleados 'quemados' son: urgencias, UCI, unidades de trasplantes y oncología e instituciones geriátricas.
Algunas de las principales causas que conducen al enfermero a padecer el síndrome de burnout son las siguientes:
- El continuo contacto con el sufrimiento, el dolor y la muerte.
- La sobrecarga laboral debida al excesivo número de pacientes.
- La presencia de patologías cada vez menos reversibles
- La carencia de recursos.
- La presión horaria.
- La merma en las retribuciones y estímulos de distintos tipos.
- La cada vez más inquietante amenaza de sufrir juicios por mala praxis.
Fuente: codem.es
Para evitar acabar 'quemado' en el trabajo es de suma importancia desconectar fuera de la jornada laboral. Pero relajarse y olvidarse de los asuntos que se han quedado en el centro de salud, es algo muy difícil de realizar para el enfermero.
El burnout es consecuencia de un proceso crónico de estrés laboral, en el que las estrategias de afrontamiento que utiliza el profesional dejan de ser eficaces ante la perpetuación de la situación estresante en el tiempo. La respuesta ante este proceso de estrés crónico es afectiva (agotamiento emocional), cognitiva (pérdida de ilusión en el trabajo) y actitudinal (despersonalización). Frente a tanta presión, una de las consecuencias más habituales en el colectivo que padece este síndrome es la intención de abandono del trabajo.
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