martes, 23 de junio de 2015

Mujeres son más susceptibles a padecer síndrome del estrés laboral

El Burnout afecta la productividad, el estado de ánimo y la energía de quien lo padece


La Psicoterapeuta Natalia Salinas informa que las mujeres son quienes la padecen más, así como también en personas menores de 35 años de edad, solteros y quienes no cuentan con apoyo familiar. En los primeros años de empezar a ejercer una carrera profesional, es común que suceda. Aunque también menciona que las amas de casa también lo pueden presentar al intentar balancear sus obligaciones del hogar y atender a sus hijos y esposo.

La Psicoterapeuta menciona que el ambiente laboral influye en este padecimiento, ya que al estar en una empresa donde sus trabajadores se sienten importantes, escuchados y que pueden aportar, beneficiará en su productividad y bienestar.

 
Fuente: SanDiegoRed, 23 de junio de 2015
 
 
Se deben seguir una serie de pautas para reducir o evitar el llamado burnout: llevar un estilo de vida saludable, cuidando la alimentación, hacer ejercicio y dormir bien. También habría que fijar unos límites, aprender a decir “no”, cuando física y mentalmente no se pueden adquirir nuevas responsabilidades. Por más trabajo que se tenga es importante no sobreextenderse y controlar el estrés. Hay que establecer un tiempo diario para desconectarse por unos minutos por completo de las tareas laborales. 

Si ninguna de las anteriores tiene el efecto esperado, habría que buscar ayuda profesional o plantearse la búsqueda de otro empleo para encontrar el equilibrio entre la vida laboral y la vida personal.

jueves, 18 de junio de 2015

Aumenta el estrés laboral por la digitalización

Un tercio de los trabajadores siente más presión por la irrupción de las nuevas tecnologías en la empresa

El 37% de los trabajadores se ve sometido a niveles de presión altos debido a la digitalización de sus empleos que no les permite separar la vida laboral de la personal y al estrés laboral que ello provoca, según un estudio elaborado por Edenred e Ipsos.
 
De acuerdo con el estudio, la digitalización del trabajo aumenta el estrés laboral, ya que la localización permanente hace que los empleados de las empresas se sientan requeridos fuera de su horario laboral. El informe basado en encuestas voluntarias a 800 trabajadores del Estado revela que al 65% se le requiere, a menudo o de vez en cuando, fuera de su horario de trabajo y que el 30% de los empleados tienen que trabajar frecuentemente el fin de semana mientras que un 16% tiene que dedicar tiempo de sus vacaciones al trabajo.
 
Paralelamente, el 51% de los encuestados tiene que resolver asuntos personales durante su horario laboral. El director de Marketing de Edenred, Manuel Asla, explicó en la presentación del estudio que estas situaciones están vinculadas a la conectividad a través de dispositivos digitales, que “difumina” la separación entre vida laboral y familiar. El 41% de los trabajadores se muestra insatisfecho con este equilibrio, cuatro puntos más que en 2014, cuando se realizó la anterior edición del Barómetro sobre bienestar y motivación de los empleados.


Así, el estudio señala que la nota media sobre el estrés laboral es de 6,6 sobre 10, similar a la de años anteriores. Además, el 20% de los encuestados sitúa su nivel de estrés en una puntuación entre el 8 y el 10, sin que afecte la edad. Como impactos positivos de la digitalización, un 51% de los encuestados señala que mejora su autonomía en el trabajo, un 49% su calidad laboral y el 49% considera que mejora su relación con los clientes.
 
Por otra parte, el estudio indica que el 28% de los empleados españoles consideran que podría obtener fácil y rápidamente un empleo similar si perdiera el que tiene actualmente.
 
 
Fuente: Efe, 10 de junio de 2015
 
 
Es un grave problema de nuestro tiempo. Los nuevos y cada vez más avanzados aparatos tecnológicos permiten la conectividad con el trabajo prácticamente desde cualquier sitio. Cualquier trabajador que se encuentre de vacaciones tiene el móvil a mano por el que puede recibir llamadas y correos por parte de la empresa y si cuenta con un ordenador o similares podría incluso realizar alguna tarea urgente.
 
Esto provoca una total falta de independencia entre la vida laboral y personal. Hay que saber diferenciar tiempo de trabajo del resto de tiempo que se puede utilizar para lo que se quiera.
 
El peligro radica, en que la incapacidad de emplear las tecnologías de manera saludable acaba provocando en el trabajador: irritabilidad, insomnio, dolores de cabeza y trastornos gastrointestinales, entre otros síntomas

martes, 16 de junio de 2015

El síndrome del trabajador quemado

El desgaste profesional puede deberse a una mala organización de las tareas por parte de la empresa o a la propia autoexigencia

Sobrecarga de trabajo, expectativas demasiado altas o falta de directrices claras por parte de los responsables de una empresa. Hay múltiples factores que pueden conducir a un empleado a sufrir burnout, en español síndrome del trabajador quemado. “Todavía se está estudiando la definición más exacta, pero se refiere a un estado de agotamiento y un sentimiento de falta de eficiencia que derivan en negligencia con los objetivos a cumplir por parte del trabajador”, señala Jesús Montero-Marín, psicólogo clínico e investigador en el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud.
 
El síndrome se origina por el padecimiento de estrés laboral crónico y la principal diferencia con una depresión es que mientras ésta conlleva agotamiento y falta de ilusión por la vida en general, el burnout se restringe al ámbito del trabajo. Si no se trata a tiempo, puede acabar afectando a todos los niveles.
 
¿Cómo puede una persona saber si lo padece? Si se levanta habitualmente cansado y sin ganas de ir a trabajar pese a haber descansado más de siete horas, siente que está dejando de lado su vida personal para atender sus tareas laborales y lo que inicialmente le proporcionaba desafíos y gratificaciones le resulta indiferente, ahí puede saltar la alarma. Otro indicador es que la calidad de las interacciones con las personas a las que atiende sea cada vez peor, o que tenga el sentimiento permanente de ser ineficiente. “A nivel psicosomático se puede manifestar con insomnio, problemas en la piel, dolor de cabeza… A cada uno se le puede manifestar de una forma distinta, según su tolerancia al estrés y sus características personales”, indica el psicólogo Jesús Montero-Marín, miembro de un grupo de investigación sobre burnout integrado por la Universidad de Zaragoza y el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud.

Tres niveles de burnout

El grupo de investigadores de la Universidad de Zaragoza y el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud ha identificado tres perfiles de burnout:
- Frenéticos: son aquellos trabajadores que tienen la sensación de estar sobrecargados, abandonando su vida personal y su salud para atender las tareas laborales.
- Sin desafíos: se sienten indiferentes hacia las tareas que tienen que realizar. No se sienten motivados y tienen en mente cambiar de trabajo. Suele asociarse a profesionales ligados a trabajos de tipo administrativo o burocrático.
- Desgastados: sienten que no controlan los resultados de su trabajo y que no se les reconoce el esfuerzo. Finalmente, optan por ser negligentes y por abandonar sus responsabilidades.
Los tres estadios requieren de un terapeuta que diagnostique el grado y ayude a reorganizar los pensamientos, sentimientos y conductas.
 
En España no existen datos del nivel de burnout entre los trabajadores. El grupo de investigadores de la Universidad de Zaragoza y el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud publicó en 2011 un estudio que señala que el 30% de los profesores de primaria de las escuelas públicas aragonesas podría sufrir el síndrome, un porcentaje que en el caso de los docentes de secundaria podría superar el 40% y en el de los empleados de las universidades -personal administrativo, investigadores y profesores- podría rondar el 18%. El diagnóstico no es fácil. En España hay muy pocos psicólogos especializados en burnout. Todavía queda mucho por investigar.
 
 
 
Fuente: Ana Torres Menárguez, El País, 16 de junio de 2015
 
 
 
El papel de las empresas para prevenir este síndrome es esencial, ya que muchas veces se debe a la falta de organización de la propia compañía. Las empresas deberían incluir en su formación, ciertas herramientas para hacer frente al estrés.
 
Los trabajadores necesitan saber que lo que hacen tiene un objetivo para la empresa, deberían disfrutar con su labor y eso provocaría una reducción en los niveles de activación, y por tanto se podría mantener el estrés a raya. Un sujeto que está "quemado" provoca que vaya enfermando poco a poco y sienta que está malgastando su vida. ¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar?
 
En el caso español, se puede observar que los funcionarios y empleados públicos son los que más sufren este síndrome. Cambian su salud por un trabajo estable pero rutinario, sin capacidad de decisión, sin objetivos ni motivaciones.  
 


miércoles, 10 de junio de 2015

El “mobbing” afecta al 15% de los trabajadores

El "mobbing" o acoso laboral, un fenómeno silencioso que afecta a un 15% de los trabajadores y que tomó un nuevo impulso en los últimos años con la expansión de la tecnología, es el hostigamiento que por venganza, envidia u otras razones se ejerce sobre un subordinado, un compañero e inclusive un jefe a quien se ve como "una amenaza", mediante un plan sistemático y oculto para "quitarlo del medio" o "hacerlo callar", advirtió el psicólogo español Iñaki Piñuel, en una reciente exposición en Buenos Aires.
 
El acoso puede durar meses o años y la víctima puede desarrollar graves consecuencias psicológicas y enfermedades sicosomáticas. Tanto es así que hasta han habido casos de suicidio o síntomas similares al estrés post traumático.
Piñuel, que investiga el tema desde el 2000 y trabajó sobre la base de 3.000 casos de mobbing, señaló que en el 70% de ellos el hostigamiento es de un jefe a un subordinado, aunque también se da entre compañeros de trabajo y en un 9%, de un empleado a alguien con mayor rango jerárquico.
 
Tras 15 años de estudio, se detectó 43 formas de mobbing, siendo la envidia el motivo más frecuente, seguida por el chantaje, demandar respeto a los derechos laborales, ser diferente a los demás, solidarizarse con otros, el éxito profesional, razones de género o negarse a participar de ilegalidades o actos de corrupción.
Los casos de acoso laboral son frecuentes y existen, pero no dejan marca porque no se trata de violencia física.
 
El maltrato verbal también es utilizado con frecuencia y aumenta con el tiempo con acusaciones falsas. Esto incluye inducir intencionalmente a la víctima a cometer errores, privarla de la información necesaria para hacer su tarea, divulgar "leyendas negras" sobre su persona, aislarla o sobrecargarla de trabajo para que no pueda finalizarlo.

En las administraciones públicas se dan con frecuencia los casos de "mobbing técnico", que es cuando un trabajador se lo deja adrede sin nada que hacer. Esto lleva con el tiempo a que presente síntomas similares al estrés post traumático.
El ámbito público es donde más se da el acoso laboral y le siguen los trabajadores sociales, los empleados de la sanidad, la industria y los bancarios.
 

Fuente: docsalud, 9 de junio de 2015

 
Cuando el hostigamiento es reiterado y sistemático y la víctima no tiene escapatoria porque debe ir a su ámbito de trabajo para no ser despedido, esta última entra en un proceso de victimización que lo paraliza, lo que favorece los planes de su hostigador.

Los acosadores ponen en marcha esta maquinaria demoledora por distintas razones, entre las que podemos destacar los celos, la envidia, no sólo centrada esta última sobre los bienes materiales de la víctima, sino sobre las cualidades personales positivas de la misma, como puede ser su inteligencia, su brillantez personal, su ecuanimidad, etc.

Esta situación se produce sobre todo cuando se incorporan nuevos trabajadores/as jóvenes y preparados, amenazando la promoción profesional e incluso la permanencia del acosador en la organización o viceversa, es decir los jóvenes tiburones que se incorporan a la empresa acosan a sus directivos para ocupar su puesto. También es habitual que los ataques se produzcan porque la víctima tenga ciertos rasgos diferenciales respecto al resto del grupo, como por ejemplo el color de su piel o alguna característica física que es aprovechado por el acosador para ensañarse con ella. De hecho se detecta un mayor índice en mujeres jóvenes, embarazadas u homosexuales.
 

martes, 9 de junio de 2015

El 85% de las empresas viola la ley por no prevenir la violencia laboral

Los riesgos de acoso moral o sexual se ignoran en la mayoría de convenios


Agresiones verbales o acoso sexual. Pero también órdenes contradictorias o aislamiento. Alrededor del 6% de los trabajadores españoles sufre algún tipo de violencia laboral, y el 28% padece habitualmente conductas violentas de baja intensidad, según la V Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo de 2008. Sin embargo, a pesar de esta realidad, solo el 16% de las empresas españolas tiene algún protocolo para tratar la intimidación y el acoso; y apenas el 14% realiza evaluaciones de estos problemas, pese a que la ley obliga a ello. Así, la violencia laboral se ha transformado en una lacra oculta que además, según un informe inédito de UGT, elaborado con más de 1.300 entrevistas a trabajadores y expertos en riesgos laborales, se agrava por la crisis.
 
La ley de prevención de riesgos laborales, de 1995, exige al empresario garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores en todos los aspectos relacionados con el trabajo. Eso incluye los riesgos psicosociales y, con ellos, la violencia laboral. De hecho, la Inspección de Trabajo interpuso en 2009 (último año del que hay datos) 194 sanciones a empresas por infracciones relacionadas con esos riesgos (no hay desagregación por violencia laboral).

Se ha avanzado en la evaluación y la prevención de los accidentes laborales, pero los riesgos psicosociales, que además van a emerger con el paso de los años, se han analizado y prevenido menos porque son menos visibles.
Pueden estar, efectivamente, más ocultos que los accidentes en el trabajo, en los que el año pasado perdieron la vida 556 personas. Pero el análisis realizado por UGT ha detectado que el 11% de las empresas tiene situaciones de violencia laboral o acoso sexual. Acciones que "tienen potencial para afectar la salud del trabajador", según Trabajo; y que pueden ir desde ataques a la víctima con medidas organizativas hasta ofensas hacia las aptitudes del trabajador o su vida privada y rumores.

La violencia laboral se puede dar por parte de un superior a un trabajador, pero también puede llegar desde los iguales. Eso es lo que le ocurrió a Verónica G. P., de 31 años, que sufrió agresiones verbales y amenazas por parte de un compañero de su empresa, en el País Vasco, después de que decidiera dejar uno de los sindicatos activos en la compañía. "Me estuvo gritando y amenazando durante 40 minutos. Llegó a levantarme la mano. Todo delante de otros cuatro trabajadores que no hicieron nada", cuenta. Verónica le denunció: primero a la empresa y después a la policía. Llevó el caso a los tribunales, pero lo perdió. En la sentencia, la juez da crédito al testimonio de la afectada, pero desestima el caso "por falta de pruebas objetivas". Ninguno de los cuatro trabajadores que presenció lo ocurrido quiso admitirlo. Y la empresa, tras una investigación interna, se limitó a imponer una falta leve al implicado.
 
Las empresas no asumen la violencia laboral como un verdadero riesgo, por eso no lo evalúan. Solo 50 de más de 5.500 compañías españolas recogen los riesgos psicosociales en su convenio colectivo y ni siquiera todas las que lo hacen hablan de este problema.
La violencia laboral se da en todo tipo de empresas. Sin embargo, es más común en los sectores relacionados con la sanidad, el trabajo social y la educación, donde el 50% de los directivos considera este fenómeno como un grave problema de salud, según datos de 2011 de la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo. Además, advierten los expertos, hay factores que la fomentan, como la intensificación del trabajo, la precariedad y la mayor flexibilidad.
 
Este problema soterrado acaba haciendo mella en el bienestar físico y psicológico de los empleados, que pueden sufrir desde dolores de estómago, de cabeza y musculares, hasta problemas de audición, de visión, trastornos del sueño, irritabilidad o alergias. Síntomas que derivan, en muchos casos, en bajas prolongadas por enfermedad que suponen un alto coste tanto para la economía y la salud.
 
Hace cinco años, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña acordó indemnizar al marido de una médica residente que se arrojó al vacío desde la azotea del hospital en el que trabajaba. Un suceso que el tribunal definió como "accidente laboral" debido a la "sobrecarga física y psicológica" derivada de las obligaciones laborales que soportaba la mujer. Y no ha sido el único caso de este tipo que se ha saldado con un proceso judicial y una indemnización para la familia del afectado. Por eso, advierte UGT, se debe prevenir este problema antes de que ocurra. De hecho, este sindicato ha elaborado un manual, que acaba de avalar el Ministerio de Trabajo, para que las empresas puedan adoptarlo y atajar la violencia laboral.
 
Sin embargo, su radiografía añade otra crítica: las enfermedades causadas por la violencia laboral no siempre son diagnosticadas como laborales, a pesar de que así las fija la ley. Un perjuicio para los afectados. Un trabajador de baja por enfermedad común recibe el 85% del sueldo, frente al 100% del salario y la cobertura total del tratamiento que recibe quien tiene una patología laboral.


Fuente: María R. Sahuquillo, El País, 27 de abril de 2011


Existen tres tipos de violencia laboral psicológica: acoso sexual, acoso moral y acoso discriminatorio.

El problema del acoso moral en el trabajo o mobbing debe ser tenido en cuenta por las empresas porque puede incidir en su funcionamiento, en su imagen exterior y en sus resultados económicos. La adopción de políticas activas contribuirá a eliminar el acoso laboral pero también a detectar las situaciones que no constituyen un acoso moral en el trabajo e, incluso, suponen un fraude por parte del empleado. Finalmente, las consecuencias para la empresa frente a posibles reclamaciones judiciales o extrajudiciales se reducirán o incluso no existirán si, mediante la adopción de las medidas apropiadas, resulta evidente que el mobbing se produjo pese a la firme voluntad empresarial de evitarlo.

Por tanto, las empresas deben adoptar medidas para poder determinar los casos reales de mobbing y actuar de forma rápida ante ellos. No puede ser que compañeros vean las acciones de acoso a la víctima y no sean capaces de apoyarla o denunciar el caso por miedo a sufrir consecuencias. Deberían existir políticas de asistencia para este tipo de casos.

domingo, 7 de junio de 2015

Crece la demanda de coaching por estrés laboral

Aunque parezca una paradoja, en un sociedad globalizada donde la crisis económica repercute a la mayoría de los países, y el desempleo es noticia, el estrés en el ámbito laboral angustia al trabajador cada vez más. Y por ello, la demanda de coaching o las visitas al psicólogo crecen.
La Organización Mundial de la Salud define al estrés como "la respuesta no especifica del organismo a cualquier exigencia de cambio". El aumento de la carga de trabajo, la posibilidad de ser despedidos, trabajar más horas de lo estipulado, desarrollar tu trabajo en un entorno hostil, son motivos suficientes como para no rendir.
 
Ese sometimiento a situaciones imprevistas o límite que requieren por nuestra parte más atención, esfuerzo físico y mental, se traduce en sensaciones desagradables (sudores, tensión muscular) y sobre todo, una falta de concentración en el trabajo.
Más del 28% de los trabajadores europeos sufren de estrés, y el porcentaje va en aumento. Y esta cuestión no es irrelevante, además de afectar a la salud del trabajador (lo más importante) el rendimiento será cada vez más bajo.
 
Es frecuente escuchar "estoy quemado". Observar que cuando llega el momento de desconectar y retomar con energía la semana, la persona se siente agotada, desanimada y sin mucha gana de acudir a su puesto de trabajo.
Los trabajadores son el principal activo de una empresa. Al igual que sus ideas deberían ser tomadas en cuenta por el gerente, cuando un trabajador no puede afrontar un estrés que le supera, es hora de ponerse en manos de un profesional o de tomar las riendas de la situación.

Algunos consejos

Practicar yoga, meditación o un deporte que nos ayude a liberar el estrés no sólo será beneficioso para alcanzar cierta tranquilidad, sino que nos ayudará a pensar con claridad. En busca de la calma mental. Cuando pensamos en varios temas a la vez, nos agobiamos y la tendencia natural es no resolver ninguno. Hay que evitar a toda costa la dispersión. Está comprobado que el estrés y la ansiedad aparecen cuando dejamos para luego algunas tareas. Desterrar pensar que el futuro será lo mejor. El presente y lo que estamos haciendo en estos momentos es lo importante.
 
El mindfulness, muy de moda en occidente, está basado en el budismo y se trata de algo tan sencillo, como prestar atención, momento por momento, a pensamientos, emociones, sensaciones corporales. El cerebro se enfoca en lo que es percibido a cada momento, en lugar de divagar sobre el pasado o el futuro.
No deberíamos tomarnos a la ligera esas señales que nos manda nuestro cerebro con forma de ansiedad, agresividad, apatía o depresión en el ámbito laboral. Ponerse en manos de un experto o cambiar nuestros hábitos tanto a nivel físico como mental, nos ayudará a relativizar las situaciones, por muy complejas que sean.



Fuente: Joana Sánchez, Pymes y Autónomos, 29 de mayo de 2015
 
 
El estrés laboral es una gran amenaza para la salud de los trabajadores, y por supuesto incide negativamente en los resultados empresariales. Por eso mismo, es necesario preocuparse por reducirlo a sus niveles mínimos, incluso en momentos en que se encuentra en altos niveles. Ahí es donde actúa el coaching, y por eso precisamente se recurre más a él.
 
El Mindfulness es hoy por hoy sin duda el arma más poderosa para acabar con el estrés en el trabajo: ayuda a controlar mi nivel de estrés en el trabajo, mejorar la escucha activa y provocar una reducción de la dispersión.

viernes, 5 de junio de 2015

Un 14% de los trabajadores sufrió algún tipo de acoso laboral en los últimos seis meses

Aunque es un fenómeno bastante extendido, los expertos no han podido dar aún una definición común y precisa de lo que es el acoso laboral o bullying. Basándose en la literatura previa, David González, del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y José Luís Graña, de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense lo han definido en su estudio como un “proceso de agresión sistemática y repetida por parte de una persona o grupo hacia un compañero, subordinado o superior”. El trabajo ha sido publicado en el último número de Psicothema.

El acoso laboral es un fenómeno multicausal, capaz de producir consecuencias negativas en los trabajadores, en su esfera sociofamiliar, y en la propia organización del trabajo.
 
De los datos obtenidos, los investigadores destacan que un 14% de la muestra ha afirmado sufrir situaciones de acoso psicológico durante los últimos seis meses. En particular, un 5,8% de forma frecuente y el resto, un 8,2%, de forma ocasional. En 2000, la Organización Internacional del Trabajo situó en un 5% la prevalencia de supuestos de acoso laboral, una cifra similar a la obtenida ahora por este estudio.
Los resultados vierten también la evidencia de que son las mujeres quienes sufren más el acoso laboral, un dato coincidente con otros estudios realizados al respecto.
 
Desmienten los mitos del ‘mobbing’
Sin embargo, el trabajo contradice los resultados previos que señalaban a los trabajadores de menos de 30 años como “los más vulnerables al acoso”. El estudio afirma que son los mayores de 45 años quienes aparecen como el principal grupo laboral acosado.
Ocurre de la misma manera con el mito de que los trabajadores con contratos temporales sufren más acoso. De acuerdo con la investigación, “se ha evidenciado que no son los trabajadores más jóvenes los que están más expuestos al acoso laboral, sino que son trabajadores con una supuesta mayor estabilidad contractual” quienes padecen más este tipo de conductas.
Del mismo modo, los lugares con menos de 50 trabajadores son más proclives a acoger situaciones de mobbing, probablemente por la falta de un “comité de seguridad y salud” (tal y como marca la Ley de Prevención de Riesgos Laborales) que es frecuente en centros más grandes.
Estar afiliado a un sindicato, tener antecedentes de baja laboral o haber recibido tratamientos especializados previos son variables que suelen aparecer con más frecuencia en situaciones de mobbing.
 
Por último, el estudio señala que sólo en un 9% de los casos el acoso procede de una persona subordinada. En cambio, el 47,2% de los casos registrados eran de acoso vertical descendente, también conocido como bossing, y que representa la forma más habitual de acoso en España.

Fuente: SINC, 3 de junio de 2009
 
 
En los países anglosajones se utiliza el término mobbing para definir el acoso moral en sentido horizontal. Es decir, entre trabajadores del mismo nivel. Cuando esa situación se produce en sentido vertical, de superiores a inferiores, se habla de bossing.
 
El inicio del acoso suele empezar de forma anodina, como un cambio repentino de una relación que hasta el momento se consideraba neutral o positiva. Suele coincidir con algún momento de tensión en la empresa como modificaciones organizativas, tecnológicas o políticas. La persona que sufre el mobbing comienza a ser criticada por la forma de realizar su trabajo, que por otro lado, hasta el momento era bien visto. Al principio, las personas acosadas no quieren sentirse ofendidas y no se toman en serio las indirectas o vejaciones. No obstante, la situación resulta extraña para la víctima porque no entiende lo que está pasando y tiene dificultad para organizar conceptualmente su defensa.
 
Este estudio nos ayuda a saber cuales son los grupos más afectados por mobbing. Los mayores de 45, probablemente por llevar muchos años en la empresa; los que tienen contratos fijos, por la dificultad para despedirlos; aquellos con mayor número de bajas laborales, porque pueden estar beneficiándose del sistema; los afiliados a un sindicato, porque están más protegidos ante situaciones de riesgo.

Una trabajadora denuncia a Sogepsa por acoso laboral y discriminación

Una trabajadora de la Sociedad Mixta de Gestión y Promoción del Suelo de Asturias (Sogepsa) ha presentado una denuncia ante los servicios de la Inspección de Trabajo y de la Seguridad Social de Asturias por acoso laboral y discriminación dentro de la empresa. La empleada, Inés Pañeda Cuesta, asegura que desde el principio estuvo realizando tareas que no tenían nada que con el ámbito jurídico, para el que había sido contratada. Aunque afirma que fue desde la primavera de 2006 cuando empieza un calvario mayor. Señala que desde esa fecha el jefe de gestión comienza a bombardearla con faltas de respeto a gritos en mitad del pasillo, de forma que se enterara toda la plantilla.

Según señala en el texto de la denuncia, todo se volvían órdenes contradictorias y poco claras, de manera que cualquier cosa que hiciera estaba mal, era criticable. Tras exponerle estos hechos al jefe jurídico de Sogepsa, éste le asegura que hablará con el jefe de gestión para que cese este comportamiento.

Recientemente, la trabajadora asegura que descubrió que su sueldo estaba por debajo no sólo del resto de los abogados de Sogepsa, sino también de algunas secretarias, administrativas, comerciales y personal sin titulación, que desempeñaban tareas de menor responsabilidad. El pasado mes de octubre la empleada tuvo que quedar de baja médica debido a problemas de depresión y ansiedad.


Fuete: La Nueva España, 19 de febrero de 2012
 
 
 
El acoso siempre es una relación de poder ejercido de forma abusiva por una de las partes. En este caso podría ser una estrategia utilizada para que la víctima abandone su puesto de trabajo por no poder aguantar la situación y así no tener que despedir a la persona y por tanto no pagar la indemnización correspondiente.
 
Soportar este tipo de trato vejatorio durante un largo tiempo puede repercutir muy negativamente en la salud. También puede afectar a la vida personal. Psicológicamente se pierde la confianza en las propias capacidades. Es posible que incluso se llegue a creer que no se hace bien el trabajo y se tengan dificultades para tomar decisiones o resolver conflictos de cualquier tipo.
Pueden llegar a aparecer enfermedades. La ansiedad y el estrés dan paso a la irritabilidad, a los cambios de humor, al insomnio, problemas digestivos y de piel y pueden acabar en una depresión severa.

jueves, 4 de junio de 2015

La violencia en el lugar de trabajo eleva hasta un 48% el riesgo de sufrir depresión clínica

Las personas sujetas a violencia real o amenazas en el trabajo poseen hasta un 48 por ciento más de riesgo de caer en la depresión clínica en el caso de los hombres y un 46 por ciento en el de las mujeres, según un estudio del Hospital Universitario de Aarhus (Dinamarca). Las conclusiones del estudio, que se publican en la revista 'Journal of Epidemiology and Community Health', muestran que los profesionales de la sanidad, la educación y la asistencia social son los más ligados a situaciones violentas en su medio laboral.

Los descubrimientos se basan en las profesiones de más de 14.000 pacientes hospitalarios de entre 18 y 65 años que habían sido tratados de depresión o trastornos por estrés entre 1995 y 1998. Estos pacientes fueron comparados con 38.000 personas sin problemas de salud mental y emparejados según edad y sexo. Se preguntó a todos los participantes sobre sus trabajos y si sufrieron situaciones de violencia en el trabajo en los 12 meses anteriores.

La prevalencia de violencia real o amenazas fue más elevada entre quienes trabajaban en salud, educación y sectores de trabajo social. Los empleados varones se encontraban bajo un riesgo más elevado que las mujeres.

La exposición a la violencia aumenta el riesgo de depresión un 45 por ciento en las mujeres y un 48 por ciento en los hombres en comparación con aquellas personas que no sufren situaciones de violencia en sus lugares de trabajo. Los trastornos asociados al estrés fueron un tercio más propensos en mujeres y un 55 por ciento en hombres. Las conductas amenazantes elevaban la probabilidad de depresión en un 48 por ciento en las mujeres y los trastornos asociados al estrés casi en un 60 por ciento.

Los autores señalan que ser sujeto de violencia podría estimular en exceso el sistema nervioso autónomo lo que se traslada a un trastorno emocional, incluso en aquellos con características de personalidad estables.


Fuente: Europa Press, 10 de agosto de 2006
 
 
En general, la vulnerabilidad de cada individuo varía en función del contexto en el que se produce la violencia y de las características personales de la víctima. En los casos de violencia física, los hechos son bastante fáciles de determinar. Es más difícil predecir cómo reaccionará la víctima potencial ante actos reiterados de violencia psicológica.
 
Las consecuencias para el individuo son muy diversas, y van desde la desmotivación y la pérdida de satisfacción por el trabajo realizado hasta el estrés y los daños para la salud física o psicológica. Pueden darse síntomas postraumáticos, como miedo, fobias y alteraciones del sueño. En casos extremos, se puede producir un trastorno de estrés postraumático.
 
La violencia influye asimismo en la organización, ya que los que trabajan en un ambiente de miedo y resentimiento no pueden rendir al máximo. Los efectos negativos para la organización se reflejarán en un aumento del absentismo, un descenso de la motivación, una menor productividad, un deterioro de las relaciones laborales y dificultades de contratación. 

miércoles, 3 de junio de 2015

Los enfermeros son los empleados más ‘quemados’

España se sitúa en tercera posición en el podio de los empleados europeos más estresados. Por su parte, nuestras enfermeras se colocan a la cabeza de este mismo ranking dentro de nuestro país. Los profesionales de Enfermería son, por tanto, los españoles que más sufren el síndrome de ‘burnout’.

Según datos de la Agencia Europea de la Salud en el Trabajo (OSHA), el 22% de los empleados en Europa padece tal inquietud y nerviosismo debido al trabajo que afecta a su salud física. Esta tensión laboral es la causa del 60% del absentismo, el problema sanitario más extendido en los empleos.
Además, según el informe realizado por la European Depression Association (EDA) el 20% de los europeos ha sufrido depresión en algún momento de su carrera profesional. Y se prevé que el dato empeorará en los próximos años debido a la crisis. Las reformas laborales en países como España, Italia y Francia agravarán este problema de salud, alerta la EDA, que calcula que la depresión alcanzará a 30 millones de asalariados en toda Europa. Estamos en un momento en el que a los empleados se les exige más pero se les da menos, hay más inseguridad y más contratos temporales.

Los españoles, con un 21% de 'quemados', son los terceros de la UE que peor llevan la tensión en los centros de trabajo. Hablamos del síndrome de burnout, que es lo que comúnmente llamamos 'estar quemado'.

Existen varios colectivos de riesgo: docentes, policías, pilotos, bomberos,... Pero son los enfermeros los que se encuentran a la cabeza del ranking de profesionales afectados por el burnout. Según datos del Ministerio de Trabajo, el 47% de los profesionales de Enfermería sufren síntomas de este síndrome. Los servicios hospitalarios con mayor número de empleados 'quemados' son: urgencias, UCI, unidades de trasplantes y oncología e instituciones geriátricas.
Algunas de las principales causas que conducen al enfermero a padecer el síndrome de burnout son las siguientes:
- El continuo contacto con el sufrimiento, el dolor y la muerte.
- La sobrecarga laboral debida al excesivo número de pacientes.
- La presencia de patologías cada vez menos reversibles
- La carencia de recursos.
- La presión horaria.
- La merma en las retribuciones y estímulos de distintos tipos.
- La cada vez más inquietante amenaza de sufrir juicios por mala praxis.
Fuente: codem.es



Para evitar acabar 'quemado' en el trabajo es de suma importancia desconectar fuera de la jornada laboral. Pero relajarse y olvidarse de los asuntos que se han quedado en el centro de salud, es algo muy difícil de realizar para el enfermero.

El burnout es consecuencia de un proceso crónico de estrés laboral, en el que las estrategias de afrontamiento que utiliza el profesional dejan de ser eficaces ante la perpetuación de la situación estresante en el tiempo. La respuesta ante este proceso de estrés crónico es afectiva (agotamiento emocional), cognitiva (pérdida de ilusión en el trabajo) y actitudinal (despersonalización). Frente a tanta presión, una de las consecuencias más habituales en el colectivo que padece este síndrome es la intención de abandono del trabajo.

domingo, 31 de mayo de 2015

La ONG Cogami encadena despidos en otra empresa de discapacitados

Echa al 20% de la plantilla de Hornos Lamastelle entre denuncias por acoso y hostigamiento laboral

Trabajadores relatan vejaciones, insultos y encargos imposibles

   
A la par que la Rede Galega de Kioscos, en vía de liquidación dejando en el paro a sus 95 trabajadores con minusvalías, los despidos y bajas se suceden desde hace 14 meses en Hornos Lamastelle, otro centro especial de empleo de Galega de Economía Social (GES), el grupo empresarial de la Confederación Galega de Persoas con Discapacidade (Cogami), una ONG sin ánimo de lucro. Y todo ello pese al más de un millón de euros que le entregó en el último año y medio la Consellería de Traballo en subvenciones para cubrir “el coste laboral de mantener centros especiales de empleo”.

Hornos Lamastelle es una panificadora sin ánimo de lucro con sede en Oleiros y tienda en el centro de A Coruña que emplea a 65 personas, de las cuales el 95% son discapacitadas, muchas de ellas psíquicas. Especializada en la elaboración de empanada gallega y con una facturación de 472.000 euros en 2013, la crisis se desató en octubre de ese año con el cese fulminante, muy contestado por la plantilla, del exgerente Ramón Dourado. Desde entonces fueron enviados al paro otros 12 empleados, la mayoría por motivos disciplinarios. Hay que sumarle cinco más que, hartos de presiones, acabaron por pedir el finiquito. En total cambió una cuarta parte de la plantilla de este centro, donde se multiplican las denuncias de trabajadores por hostigamiento y acoso laboral tras negarse a firmar o apoyar al nuevo equipo directivo en su cruzada de demandas judiciales contra sus antecesores.

Las “presiones y falta de respeto”, además de amenazas de despido, son constantes, asegura una docena de trabajadores en una carta enviada en julio de 2014 al presidente de Cogami, Anxo Queiruga. Las quejas de los empleados se repiten: sufren, dicen, insultos y toda clase de hostigamiento laboral por parte de los nuevos directivos. “O estás con nosotros o contra nosotros” es la frase atribuida a la dirección que más se repite. Tres empleadas de la tienda acabaron en el paro tras retractarse de una extensa denuncia que les obligaron a firmar sin leer contra el exgerente y la exjefa de producción, también despedida. Era la presidenta del comité de empresa que, tras las sonoras protestas organizadas por la plantilla contra el cese del exgerente, también acabó por ser revocado y sustituido por uno nuevo, afín a la nueva dirección.

Una exdelegada laboral, que vio cómo se le impedía en el último momento presentarse a su reelección y sufrió todo tipo de represalias y amenazas por negarse, como la mayoría de los despedidos, a firmar documentos en contra de los anteriores jefes, fue enviada a trabajar durante tres meses al “zulo”, el pequeño cuarto donde se empaqueta la empanada congelada. Debido al frío intenso, lo habitual es que haya rotación entre los trabajadores en ese puesto.

Otra empleada de Administración, ahora de baja por ansiedad, relata también todo tipo de vejaciones, insultos y encargos imposibles de cumplir a la que la sometieron desde que se negó a firmar denuncias contra el anterior equipo. “Tonta, inútil, incompetente” son algunos de los calificativos que le dedicaban a diario. Algunos de ellos fueron también los que profirió el gerente actual en un fuerte enfrentamiento ocurrido en público con una exempleada de la tienda. Ganó el juicio por despido improcedente, al igual que otra trabajadora. Son los únicos que de momento se han celebrado.

Hubo además en abril cinco despidos por motivos económicos. La dirección adujo en las cartas de despido que Hornos Lamastelle entró en pérdidas, más de 147.000 sólo en el primer trimestre de este año que termina. Los exempleados, sin embargo, tienen otra versión. Aseguran que fueron enviados al paro tras denunciar irregularidades ante Inspección de Trabajo por acoso laboral, amenazas y coacciones.
Fuente: Paola Obelleiro, El País, 29 de diciembre de 2014
 
  
 
Es importante diferenciar entre la presión normal que un jefe puede ejercer sobre un empleado y el acoso laboral. Si el responsable de una empresa  no está conforme con el rendimiento de un trabajador, tiene derecho a hacérselo saber y hasta de sancionarlo. Sin embargo, si la autoridad falta el respeto (ya sea en privado o en público), exige el cumplimiento de metas imposibles de alcanzar o pone trabas al empleado para que no pueda desarrollar con eficiencia las tareas cotidianas, puede hablarse de acoso laboral.




La mitad de los médicos dice sufrir alguna afección por estrés laboral

Casi la mitad de los médicos asegura sufrir alguna afección relacionada con el estrés laboral como ansiedad o insomnio y un 20 por ciento habría tenido que ser medicado, sacar licencia o pedir un cambio de tareas como resultado de esa situación. Así de extremas serían las condiciones en que trabajan los profesionales de la salud, según describe una encuesta realizada por la Agremiación Médica Platense.

El estudio muestra también que siete de cada diez médicos consideran que trabajan en exceso y el 56% de ellos reconoce que el trabajo le ha generado algún perjuicio en su ámbito familiar.
7 de cada 10 médicos consideran que trabajan en exceso y el 56% reconoce que su trabajo ha generado perjuicios en su familia.

Como deja en evidencia la encuesta,  el 33 por ciento de los médicos califica su calidad de vida como “mala” o “regular”, y el 70 por ciento refiere padecer alguna enfermedad.
Dentro del grupo de trastornos relacionados con el estrés laboral, un 49,6% dijo padecer de ansiedad; un 34,4%, insomnio; un 15%, depresión; un 26,8%, sobrepeso, un 26,6%, ansiedad; un 20,4%, trastornos digestivos; y un 18 % hipertensión.

Entre los múltiples aspectos que explora para describir la situación laboral de los profesionales de la salud, el estudio de la Agremiación Médica muestra que cerca de un tercio de los médicos habría sido denunciado por mala praxis, un fuerte componente de su estrés laboral.

Fuente: El Día, 2 de junio de 2015
 
 
 
Nos encontramos con una de las profesiones más castigadas por el estrés laboral. El trabajo a turnos, el exceso de trabajo, el mínimo tiempo de descanso entre un paciente y el siguiente, la dificultad de su trabajo, los problemas que pueden acarrear una mala decisión, etc. son demasiados determinantes para llevar una vida tranquila. La fortaleza psicológica, el nivel de autoestima y la autoconfianza son claves para afrontar este tipo de profesión. A pesar de las dificultades para llevar una vida laboral plena, la satisfacción personal suele compensar a estos profesionales.

jueves, 28 de mayo de 2015

Cómo evitar el estrés laboral en las empresas

Expertos recomiendan crear programas que mejoren la participación de los empleados en la toma de decisiones, y cautelar que las personas trabajen en lugares que no afecten su salud, entre otras medidas para evitar el estrés laboral.
Irritabilidad, nerviosismo, angustia y depresión son algunas de las consecuencias del estrés laboral, cuyo origen múltiple impide a que las empresas lo identifican con facilidad.
Para las empresas, el estrés trae consecuencias como una influencia negativas en el clima laboral, mermas en la dotación y licencias médicas.
Es muy importante que personal y empresas trabajen para generar entornos saludables y redes de apoyo.
Programas para trabajar con calidad de vida adquieren gran relevancia para el lineamiento de un plan que busque mejor los niveles de salud, seguridad de los trabajadores y sus familias.

Hay tres pilares que tomar en cuenta para evitar el estrés:
El primero es prever que la persona trabaje en un ambiente que no afecte su salud. Sillas cómodas y un lugar de buena luminosidad son importantes, así como respetar sus horas de descanso.
En segundo lugar se encuentra el clima laboral, la relación del personal con sus jefaturas. Los jefes cumplen un rol muy importante, es su responsabilidad enseñarles a los trabajadores diferenciar lo importante de lo urgente, y entregarles instrucciones.
Por último, es importante promover un estilo de vida saludable, evitando el sedentarismo, el cigarrillo y la obesidad.
Se han puesto en marcha programas que tienen como principal objetivo mejorar la comunicación, aumentar la participación de los empleados en la toma de decisiones, escuchar sus necesidades y conocer sus fortalezas.

Fuente: Gestión, 29 de julio de 2014
 
 
El estrés laboral viene dado por la relación del individuo con el entorno. Un lugar de trabajo con las condiciones adecuadas reduce el riesgo de padecerlo. Además, incorporar estrategias de control según el nivel de estrés puede ayudar a prevenirlo: a nivel individual con una buena gestión del tiempo de trabajo, a nivel organizativo con cambios estructurales y en el punto de contacto entre ambas, una mayor autonomía del individuo y una mayor participación en la toma de decisiones. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

Zaida Cantera: Así es el traumático relato de la mujer que sufrió acoso sexual en el ejército

El tribunal militar le dio la razón a Zaida Cantera en una sentencia sin precedentes. Pero desde entonces esta capitán del Ejército de Tierra ha vivido un auténtico vía crucis que le ha llevado a desear abandonar las Fuerzas Armadas. En estos momentos se encuentra de baja, pero ha dejado otros cuatro oficiales imputados por «persecución laboral» o «acoso moral».

Después de meses de silencio, Zaida Cantera abrió valientemente una puerta delicada: denunció por acoso sexual a su superior, el entonces teniente coronel Isidro José de Lezcano-Mújica.
Éste fue ascendido a coronel, pese a estar acusado de un delito militar.
 
Se determinó que el coronel había actuado con grave menosprecio de la condición femenina de la víctima y que, asimismo, sus actos (tocamientos, insinuaciones, amenazas, vejaciones en público) eran claramente atentatorios de la libertad sexual de la capitán.
 
Isidro José de Lezcano-Mujica era condenado a dos años y diez meses de prisión por un delito de abuso de autoridad y trato degradante a una capitán que estaba a sus órdenes, ya que los abusos sexuales como tal no estaban contemplados en el Código Penal Militar.
 
Su situación en el Ejército se volvió insostenible, lo que le llevó a iniciar el proceso para dejar las Fuerzas Armadas y solicitar la apertura de un expediente sobre insuficiencia de facultades profesionales.
 
 
Fuente: A. Precedo, La Voz de Galicia, 9 de marzo de 2015
 
 
Estamos ante uno de los casos más relevantes en España en cuanto al acoso sexual se refiere. Sobre todo, porque la jerarquía dentro del ejército sigue siendo un tema difícil de tratar. Sigue existiendo demasiado abuso de poder en este ámbito.

Esta mujer tardó mucho tiempo en tener el valor de enfrentarse a su acosador y a los altos cargos que giraron la cabeza para no ver lo que estaba sucediendo en frente de sus narices. Todo ello sabiendo la tremenda dificultad que suponía salir bien airada de tal "subordinación".

Sin embargo, las secuelas psicológicas y físicas no tienen vuelta atrás. Ha tenido que dejar su trabajo (tras un período de baja) a pesar de su dedicación para seguir en él, ya que ha perdido la motivación tras todo el sufrimiento.

En un caso como éste, los costes derivados del acoso son muy superiores a los costes que hubiesen surgido en caso de prevenirlo. El problema es que la legislación militar tiene cierta independencia por lo que es complicado efectuar una legislación contra estas acciones, aunque aún así debería de hacerse.
 

martes, 26 de mayo de 2015

El desempleo es el "principal problema de salud pública laboral" en España

El desempleo es el principal problema de salud pública laboral en España, según ha indicado el Informe de Salud Laboral 2001-2010 elaborado por la Universitat de Valencia (UV).
 
Los desempleados o gente que teme perder su trabajo sufren cuadros psicofísicos muy notables. Hay datos que ponen de manifiesto que se han multiplicado las visitas a la atención psiquiátrica, el uso de consumo de psicofármacos, ansiolíticos o tranquilizantes; y que han aumentado determinados hábitos de dependencia del alcohol, al igual que el tabaquismo.
Tiene su causa en la crisis económica. Otros estudios ponen de manifiesto un aumento de los suicidios, tanto en España, como en Grecia o Gran Bretaña.
 
Las prioridades para las empresas y para los distintos gobiernos están más puestas en los problemas del empleo, que la atención a los problemas de salud relacionados del trabajo.
 
La percepción de los trabajadores ha crecido de forma negativa sobre la salud en su puesto de trabajo.
 
 
Fuente: Europa Press, 14 de mayo de 2013 



Las crisis económicas amplían el número de desempleados lo que provoca una mayor inestabilidad y preocupación por la falta de empleo.
 
Hay una problemática de fondo que tiene que ver con las funciones que no se cubren al estar en situación de desempleo: no saber que hacer en el día a día, la imposibilidad de relacionarse fuera del ámbito familiar, el desarrollo de actividades y la adjudicación de un estatus social.
 
Las consecuencias son negativas tanto con uno mismo como con el entorno familiar, produciendo malestar e insatisfacción con su alrededor. Además, habría que añadir la pobre fuente de ingresos que puede llevar a suponer un estado de ansiedad por encontrar rápidamente empleo. 

domingo, 24 de mayo de 2015

El 65% de los docentes padece en alguna medida el síndrome 'burnout'

El trastorno, literalmente 'estar quemado', implica un agotamiento emocional por la relación personal con alumnos o compañeros


Investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) han constatado que el 65% de los profesores de Primaria, Secundaria y Bachillerato sufre el denominado síndrome del 'burnout' o alguno de sus episodios más tempranos.
 
En concreto, el 12% de los docentes padece el síndrome de forma "evidente", y otro 53% tiene una tendencia o riesgo objetivo de sufrirlo, tras una muestra de 95 profesores de estos niveles educativos.
 
Estos profesores están agotados emocionalmente, se sienten más fríos, ariscos y cínicos en su relación con los alumnos o el resto de docentes, y no se encuentran realizados en su trabajo.
Los profesionales de la Educación están muy expuestos a este síndrome porque se ven obligados a tratar a mucha gente y establecer relaciones intensas con ellos durante mucho tiempo.
 
De todas formas la incidencia del 'burnout' es semejante en todos los ámbitos laborales, porque son contextos en los que las interacciones son duras, hay una presión diaria y existe una obligación de colaborar y de entenderse con compañeros o superiores. Además, es una relación extensa en el tiempo y provoca un agotamiento mental y físico.
 
Primero se experimenta un agotamiento emocional al tener la obligación de ver a la persona que le ocasiona esa fatiga. Se intenta mantener el menor contacto posible con dicha persona para que este sentimiento no se intensifique y por último, se pregunta por qué sigue viendo a esa persona .
 
 
Fuente: Europa Press, Murcia, 6 de julio de 2013
 
 
La profesión de profesor acarrea trabajar de forma intensa con un gran número de personas a lo largo del día y esto provoca un agotamiento emocional en aquellos que no son mentalmente fuertes o tienen la autoestima algo baja.
 
Este burnout conlleva unas consecuencias físicas, como insomnio, ansiedad, depresión. También puede suponer una consecuencia negativa en las relaciones interpersonales y dentro del trabajo.
Por eso, sería bueno que se tuviese apoyo sociofamiliar y si fuese necesario, tener un psicólogo que ayude a modificar las emociones hacia esa o esas personas que pueden hacer sentir mal, identificando el problema y cambiando el comportamiento para ser más optimista.

Jóvenes mexicanos sufren del síndrome de burnout

Los horarios extendidos y supervisión excesiva de los jefes detonan el desgaste ocupacional (burnout) en México, el cual afecta, cada vez más, a los empleados, en especial a adultos entre 25 y 40 años.


El estudio 'Desarrollo de la Escala Mexicana de Desgaste Ocupacional', elaborado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a 510 personas entre 24 y 33 años, señala que el 100% de los encuestados presentan algún grado de estrés. En el 60% ya se evidencia en niveles altos y con daños físicos.
 
Este problema no distingue escalas dentro de las organizaciones y pueden presentarse por diversas causas como los horarios, las presiones laborales extremas, supervisión excesiva, insatisfacción combinada con temor a perder el trabajo, mobbing por parte los jefes y compañeros, y desequilibrio entre la vida familiar y laboral.
 
Asimismo, el desgaste suele aparecer con frecuencia en los empleados jóvenes, ya que viven en 'competencia diaria', es decir, demostrando día a día que son los mejores para ocupar un puesto, y viven con el latente temor de que alguien pueda quitarles el trabajo.
 
Además, los daños del burnout se incrementan cuando no se duerme bien y el lidiar, diariamente, con los problemas de la ciudad. Los expertos recomiendan que tener una actividad extra fuera del trabajo puede ayudar mucho a evitar el estrés, como practicar algún deporte o afición artística.


Fuente: CNN Expansión, 14 de marzo de 2012
 
 
El síndrome de quemarse acaba teniendo consecuencias negativas para la salud y el bienestar del trabajador cuando se prolonga en el tiempo. Cuenta con tres fases: el agotamiento emocional, la despersonalización y la falta de realización personal en el trabajo.
 
Este problema depende mucho de las características de la empresa donde se trabaja, ya sea el puesto o la organización, y  de la personalidad de cada uno. Ambos aspectos pueden perjudicar la realización del otro.
 
Las consecuencias afectan, sobre todo, a la salud (física y emocionalmente) y a las relaciones sociales y de conducta.

sábado, 23 de mayo de 2015

Pena de dos años de cárcel por un caso de acoso laboral en el sector público

Se trata de una sentencia pionera que condena a un funcionario del Instituto Español de Oceanografía por un delito de lesiones y contra la integridad moral

 
 
Un funcionario del Instituto Español Oceanográfico en un centro de Santander ha sido sentenciado a dos años de cárcel y a pagar una multa de 41.000 euros a su víctima, además de suspenderle de su empleo y cargo público durante el tiempo de la condena. La Audiencia Provincial de Santander ha sido la encargada de ejecutar este fallo pionero, ya que apenas existen precedentes de condenas a prisión por 'mobbing'.
 
La víctima sufrió episodios de angustia, ansiedad y depresión y llegó a causar baja durante casi un año y medio. Una incapacidad temporal que fue reconocida como la consecuencia de una situación de acoso en el trabajo.
 
Los actos vejatorios que ejerció el investigador condenado van desde trato despectivo, ordenamiento de trabajos de inferior cualificación con crítica negativa, vaciado de contenido del puesto de trabajo, prohibiciones inmotivadas, aislamiento, gritos y voces o puenteo, entre otras. La víctima también sufrió "humillaciones físicas innecesarias", como collejas y palmeos. 
 
Los abogados de la víctima estudian emprender de nuevo acciones jurídicas, en este caso contra responsables del Instituto Español Oceanográfico, que ahora depende del Ministerio de Economia y Competitividad, por no tomar medidas efectivas para evitar una situación de acoso que el organismo conocía.
 
El informe consideraba conveniente estudiar el traslado del acusado. Sin embargo, el Instituto trasladó a la víctima a un edificio donde no podría desarrollar su especialidad.
 
Tanto en 2006 como en 2008, un grupo de cerca de 30 trabajadores del Instituto en Santander se dirigieron por escrito al Director General del Instituto Español de Oceanografía como al Director del Centro Oceanográfico de Santander para hacerles conocedores de que un "extenso número de becarios, contratados y funcionarios" habían optado por el traslado e incluso a la renuncia de becas "por trato inapropiado y desconsiderado" por parte del funcionarios ahora condenado.
 
 
 
Fuente: Ana Requena Aguilar, eldiario.es, 18 de junio de 2014
 
 
Otro típico caso en el que no se actúa a tiempo para impedir que sucedan este tipo de acciones. En este caso, la empresa (que sería el Instituto) tiene una gran parte de culpa ya que si no se puede prevenir o parar el mobbing a un trabajador o trabajadores, debería buscar y encontrar soluciones que satisfagan las necesidades tanto de las víctimas como de la empresa.
 
El acusado se beneficia de su poder jerárquico para manipular al resto y que no conlleven consecuencias. Sin embargo, al final sí que ha habido un apoyo social de los compañeros que han denunciado otras irregularidades en el comportamiento del acusado.
 
Se puede observar como la víctima ha sufrido consecuencias negativas para la salud ya que ha estado un año y medio de baja y seguro que también afectó su rendimiento en el trabajo y sus relaciones sociales.
 
La organización también ha tenido costes negativos, puesto que ha perdido a un trabajador por un período extenso de tiempo y el resto de trabajadores no se encuentran cómodos con la situación o piden el traslado.

viernes, 22 de mayo de 2015

Detenidos cinco menores en Málaga por acosar a dos compañeros de instituto

Una de las víctimas recibía insultos de tinte homófobo en clase y a través de las redes sociales

 
Cinco menores de edad han sido detenidos en Málaga por acosar a dos compañeros de instituto tanto en clase como por las redes sociales. Fueron las madres quienes denunciaron los hechos, ya que se venían llevando a cabo desde hacía casi dos años.
 
Las víctimas son un chico, el cual recibía insultos y comentarios homófobos, y una chica que era atacada por defenderle. El primero se estaba planteando dejar los estudios con tal de no encontrarse con sus supuestos agresores.
 
La policía ha recordado que existe la campaña "Todos contra el acoso escolar" con el objetivo de transmitir al menor acosado que no está solo y de animar a que denuncie estas conductas.


Fuente: Esperanza Codina, El País, 5 de abril de 2014
 
 
 
Aquí nos encontramos con un claro caso de mobbing u hostigamiento psicológico. Las víctimas intentan comportarse como que ha sido un hecho aislado y que no va a ser un problema en el futuro, sin embargo la normalidad no llega.
 
Por eso es importante identificar el problema cuanto antes y denunciarlo para que no continúe en el tiempo. Si no se consigue parar en el inicio, las víctimas pueden llegar a sufrir consecuencias en la salud (física y psíquica) tanto en sus relaciones sociales como en su actividad laboral (académica en este caso). 
 


jueves, 21 de mayo de 2015

30 meses de cárcel para un teniente por acoso sexual a infantes de marina

El tribunal militar le imputa una "grave actitud de menosprecio, humillación y vejación a la dignidad" de sus subordinados


El Secretario del Director de Asuntos Económicos de la Armada contaba con un gran número de contactos en las altas esferas de la Marina e, incluso, se jactaba de poseer una buena relación con miembros de la Casa Real. Gracias a ello, consiguió establecer un clima de temor a contrariar sus decisiones a base de amenazas.

Este poder provocó que los subordinados que sufrieron el abuso no se atreviesen a denunciar al saber con certeza que los altos cargos del Cuartel General de la Armada, donde se encontraba destinado, no intentarían ayudarles.

Según la sentencia del Tribunal Militar Territorial Primero, el acusado pidió a uno de sus subordinados fotos suyas de contenido sexual y a otro le retuvo durante 3 horas un domingo a las 12 de la noche, amenazándole con encarcelarle esa misma noche, echarle de su casa y hacer que despidiesen a su novia del supermercado donde trabajaba, por el simple hecho de que alguien comentó al Secretario que ésta última le había insultado.

Por ello, el tribunal le condenó a 1 año y diez meses de cárcel por un delito de "abuso de autoridad" y ocho meses por un delito de "exceso arbitrario en el ejercicio del mando" junto con la indemnización de 3000 y 600 euros respectivamente.

Hubo un tercer caso en el que no se pudieron aportar pruebas. Mientras tanto, el defensor del teniente asegura que todas las actuaciones sexuales fueron consentidas y que todo es una venganza por proponer el cese de estos militares a la Dirección de Asuntos Económicos de la Armada. Al ser la condena inferior a 3 años, la condena no supone la expulsión de la Armada.



Fuente: Miguel González,  El País, 8 de mayo de 2015



El problema principal que encontramos en este caso es el excesivo poder autoritario que tiene el teniente sobre sus subordinados, lo que hace que se haya expandido esta conducta en el tiempo. Además, hay que tener en cuenta que estamos hablando en el ámbito militar, donde las jerarquías siguen teniendo una gran relevancia.

Son 2 las acciones que lleva a cabo: acoso sexual contra el primero y hostigamiento psicológico con el segundo. Esto provoca unos costes para los trabajadores/víctimas. Puede conllevar consecuencias psicológicas, pérdida de rendimiento en el trabajo, deterioro de la imagen de las propias víctimas, así como problemas en sus relaciones interpersonales. La organización también puede verse afectada, sufriendo un grave deterioro reputacional como consecuencia de este tipo de acciones por parte de un trabajador. 

Para prevenir e intervenir en este tipo de casos, debería haber una mayor facilidad para identificarlos de manera temprana y que exista apoyo entre compañeros y organizacional, es decir, a nivel jerárquico en la empresa. 

En casos similares a este, en los que el perpetrador sigue perteneciendo a la empresa, debería haber un protocolo de recolocación para sus subordinados o para él mismo, ya que sería imposible llevar a cabo la actividad laboral.