viernes, 5 de junio de 2015

Un 14% de los trabajadores sufrió algún tipo de acoso laboral en los últimos seis meses

Aunque es un fenómeno bastante extendido, los expertos no han podido dar aún una definición común y precisa de lo que es el acoso laboral o bullying. Basándose en la literatura previa, David González, del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y José Luís Graña, de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense lo han definido en su estudio como un “proceso de agresión sistemática y repetida por parte de una persona o grupo hacia un compañero, subordinado o superior”. El trabajo ha sido publicado en el último número de Psicothema.

El acoso laboral es un fenómeno multicausal, capaz de producir consecuencias negativas en los trabajadores, en su esfera sociofamiliar, y en la propia organización del trabajo.
 
De los datos obtenidos, los investigadores destacan que un 14% de la muestra ha afirmado sufrir situaciones de acoso psicológico durante los últimos seis meses. En particular, un 5,8% de forma frecuente y el resto, un 8,2%, de forma ocasional. En 2000, la Organización Internacional del Trabajo situó en un 5% la prevalencia de supuestos de acoso laboral, una cifra similar a la obtenida ahora por este estudio.
Los resultados vierten también la evidencia de que son las mujeres quienes sufren más el acoso laboral, un dato coincidente con otros estudios realizados al respecto.
 
Desmienten los mitos del ‘mobbing’
Sin embargo, el trabajo contradice los resultados previos que señalaban a los trabajadores de menos de 30 años como “los más vulnerables al acoso”. El estudio afirma que son los mayores de 45 años quienes aparecen como el principal grupo laboral acosado.
Ocurre de la misma manera con el mito de que los trabajadores con contratos temporales sufren más acoso. De acuerdo con la investigación, “se ha evidenciado que no son los trabajadores más jóvenes los que están más expuestos al acoso laboral, sino que son trabajadores con una supuesta mayor estabilidad contractual” quienes padecen más este tipo de conductas.
Del mismo modo, los lugares con menos de 50 trabajadores son más proclives a acoger situaciones de mobbing, probablemente por la falta de un “comité de seguridad y salud” (tal y como marca la Ley de Prevención de Riesgos Laborales) que es frecuente en centros más grandes.
Estar afiliado a un sindicato, tener antecedentes de baja laboral o haber recibido tratamientos especializados previos son variables que suelen aparecer con más frecuencia en situaciones de mobbing.
 
Por último, el estudio señala que sólo en un 9% de los casos el acoso procede de una persona subordinada. En cambio, el 47,2% de los casos registrados eran de acoso vertical descendente, también conocido como bossing, y que representa la forma más habitual de acoso en España.

Fuente: SINC, 3 de junio de 2009
 
 
En los países anglosajones se utiliza el término mobbing para definir el acoso moral en sentido horizontal. Es decir, entre trabajadores del mismo nivel. Cuando esa situación se produce en sentido vertical, de superiores a inferiores, se habla de bossing.
 
El inicio del acoso suele empezar de forma anodina, como un cambio repentino de una relación que hasta el momento se consideraba neutral o positiva. Suele coincidir con algún momento de tensión en la empresa como modificaciones organizativas, tecnológicas o políticas. La persona que sufre el mobbing comienza a ser criticada por la forma de realizar su trabajo, que por otro lado, hasta el momento era bien visto. Al principio, las personas acosadas no quieren sentirse ofendidas y no se toman en serio las indirectas o vejaciones. No obstante, la situación resulta extraña para la víctima porque no entiende lo que está pasando y tiene dificultad para organizar conceptualmente su defensa.
 
Este estudio nos ayuda a saber cuales son los grupos más afectados por mobbing. Los mayores de 45, probablemente por llevar muchos años en la empresa; los que tienen contratos fijos, por la dificultad para despedirlos; aquellos con mayor número de bajas laborales, porque pueden estar beneficiándose del sistema; los afiliados a un sindicato, porque están más protegidos ante situaciones de riesgo.

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