El tribunal militar le imputa una "grave actitud de menosprecio, humillación y vejación a la dignidad" de sus subordinados
El Secretario del Director de Asuntos Económicos de la Armada contaba con un gran número de contactos en las altas esferas de la Marina e, incluso, se jactaba de poseer una buena relación con miembros de la Casa Real. Gracias a ello, consiguió establecer un clima de temor a contrariar sus decisiones a base de amenazas.
Este poder provocó que los subordinados que sufrieron el abuso no se atreviesen a denunciar al saber con certeza que los altos cargos del Cuartel General de la Armada, donde se encontraba destinado, no intentarían ayudarles.
Según la sentencia del Tribunal Militar Territorial Primero, el acusado pidió a uno de sus subordinados fotos suyas de contenido sexual y a otro le retuvo durante 3 horas un domingo a las 12 de la noche, amenazándole con encarcelarle esa misma noche, echarle de su casa y hacer que despidiesen a su novia del supermercado donde trabajaba, por el simple hecho de que alguien comentó al Secretario que ésta última le había insultado.
Por ello, el tribunal le condenó a 1 año y diez meses de cárcel por un delito de "abuso de autoridad" y ocho meses por un delito de "exceso arbitrario en el ejercicio del mando" junto con la indemnización de 3000 y 600 euros respectivamente.
Hubo un tercer caso en el que no se pudieron aportar pruebas. Mientras tanto, el defensor del teniente asegura que todas las actuaciones sexuales fueron consentidas y que todo es una venganza por proponer el cese de estos militares a la Dirección de Asuntos Económicos de la Armada. Al ser la condena inferior a 3 años, la condena no supone la expulsión de la Armada.
Fuente: Miguel González, El País, 8 de mayo de 2015
El problema principal que encontramos en este caso es el excesivo poder autoritario que tiene el teniente sobre sus subordinados, lo que hace que se haya expandido esta conducta en el tiempo. Además, hay que tener en cuenta que estamos hablando en el ámbito militar, donde las jerarquías siguen teniendo una gran relevancia.
Son 2 las acciones que lleva a cabo: acoso sexual contra el primero y hostigamiento psicológico con el segundo. Esto provoca unos costes para los trabajadores/víctimas. Puede conllevar consecuencias psicológicas, pérdida de rendimiento en el trabajo, deterioro de la imagen de las propias víctimas, así como problemas en sus relaciones interpersonales. La organización también puede verse afectada, sufriendo un grave deterioro reputacional como consecuencia de este tipo de acciones por parte de un trabajador.
Para prevenir e intervenir en este tipo de casos, debería haber una mayor facilidad para identificarlos de manera temprana y que exista apoyo entre compañeros y organizacional, es decir, a nivel jerárquico en la empresa.
En casos similares a este, en los que el perpetrador sigue perteneciendo a la empresa, debería haber un protocolo de recolocación para sus subordinados o para él mismo, ya que sería imposible llevar a cabo la actividad laboral.
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