El tribunal militar le dio la razón a Zaida Cantera en una sentencia sin precedentes. Pero desde entonces esta capitán del Ejército de Tierra ha vivido un auténtico vía crucis que le ha llevado a desear abandonar las Fuerzas Armadas. En estos momentos se encuentra de baja, pero ha dejado otros cuatro oficiales imputados por «persecución laboral» o «acoso moral».
Después de meses de silencio, Zaida Cantera abrió valientemente una puerta delicada: denunció por acoso sexual a su superior, el entonces teniente coronel Isidro José de Lezcano-Mújica.
Éste fue ascendido a coronel, pese a estar acusado de un delito militar.
Se determinó que el coronel había actuado con grave menosprecio de la condición femenina de la víctima y que, asimismo, sus actos (tocamientos, insinuaciones, amenazas, vejaciones en público) eran claramente atentatorios de la libertad sexual de la capitán.
Isidro José de Lezcano-Mujica era condenado a dos años y diez meses de prisión por un delito de abuso de autoridad y trato degradante a una capitán que estaba a sus órdenes, ya que los abusos sexuales como tal no estaban contemplados en el Código Penal Militar.
Su situación en el Ejército se volvió insostenible, lo que le llevó a iniciar el proceso para dejar las Fuerzas Armadas y solicitar la apertura de un expediente sobre insuficiencia de facultades profesionales.
Fuente: A. Precedo, La Voz de Galicia, 9 de marzo de 2015
Estamos ante uno de los casos más relevantes en España en cuanto al acoso sexual se refiere. Sobre todo, porque la jerarquía dentro del ejército sigue siendo un tema difícil de tratar. Sigue existiendo demasiado abuso de poder en este ámbito.
Esta mujer tardó mucho tiempo en tener el valor de enfrentarse a su acosador y a los altos cargos que giraron la cabeza para no ver lo que estaba sucediendo en frente de sus narices. Todo ello sabiendo la tremenda dificultad que suponía salir bien airada de tal "subordinación".
Sin embargo, las secuelas psicológicas y físicas no tienen vuelta atrás. Ha tenido que dejar su trabajo (tras un período de baja) a pesar de su dedicación para seguir en él, ya que ha perdido la motivación tras todo el sufrimiento.
En un caso como éste, los costes derivados del acoso son muy superiores a los costes que hubiesen surgido en caso de prevenirlo. El problema es que la legislación militar tiene cierta independencia por lo que es complicado efectuar una legislación contra estas acciones, aunque aún así debería de hacerse.
Esta mujer tardó mucho tiempo en tener el valor de enfrentarse a su acosador y a los altos cargos que giraron la cabeza para no ver lo que estaba sucediendo en frente de sus narices. Todo ello sabiendo la tremenda dificultad que suponía salir bien airada de tal "subordinación".
Sin embargo, las secuelas psicológicas y físicas no tienen vuelta atrás. Ha tenido que dejar su trabajo (tras un período de baja) a pesar de su dedicación para seguir en él, ya que ha perdido la motivación tras todo el sufrimiento.
En un caso como éste, los costes derivados del acoso son muy superiores a los costes que hubiesen surgido en caso de prevenirlo. El problema es que la legislación militar tiene cierta independencia por lo que es complicado efectuar una legislación contra estas acciones, aunque aún así debería de hacerse.
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